lunes, 31 de marzo de 2008

Mañana es Abril


Mañana es Abril


sobrevino el sobresalto
algo se detiene en la bruma
del último día de marzo
algo se desborda
bajo la piel que se desgaja

se hace tarde
los pájaros azules vuelan
a sus nidos
se impone el silencio
en las ramas del árbol
se desdibuja el horizonte
tras el ocre del ocaso

mañana es abril
y llueve desamparo


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: sin tiempo y con todo él, cargado en mi espalda.
Marzo 31 de 2008

sábado, 29 de marzo de 2008

Vísteme de olvido, de nostalgia


Vísteme de olvido, de nostalgia


sé un poco viento
pleamar de alguna playa
rocío de cristales rosados o azules
hilo dorado de Penélope
manto de cielo

sé/ amor mío
recuerdo
olvido /nostalgia
en el lecho de los sueños


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: no la sé…
Marzo 29 de 2008

Insomnios II


Insomnios

arrancaron de mí los párpados
quedaron insomnes los ojos
la mirada seca
el andar a rastras
la carne no se alivia
siente el peso de todas las cadenas

el tiempo es una idea
que guardó en el cofre del mañana
los sueños / utopías
el amor/ la mentira




Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: pero insomne, ni puedo saber de tiempos, ni de fechas.
Marzo 29 de 2008

miércoles, 26 de marzo de 2008

Rebelión


Rebelión


Como un torbellino
en la apretada agenda de la vida
salvando oscuros cuartos
malezas en los montes
-como si los montes no albergaran malezas-

como si el rumor de aguas mansas
no llegara a los oídos dormidos
del agonizante otoño
entregado a las oraciones
de la buena muerte

como si todo no fuera
entre guaduales de lunas de marzo
un grito en las entrañas
que se rebela sordo y punzante
en el silencio que nos mira

como si este mundo no alcanzara
queda al final de la batalla
un reguero de restos
en la memoria del olvido


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: ante tanto encuentro y desencuentro de un amor que se rebela ante la impotencia de no verse.
Marzo 26 de 2008

martes, 18 de marzo de 2008

Conversando con Ovidio Antonio / Homenaje a ambos, de Carmen Luisa Pinto Pereira

(Composición fotográfica de la Escritora argentina Elisabet Cincotta)





CONVERSANDO CON OVIDIO ANTONIO





Ella no murió en el intento.
Usted lo sabe.
Es demasiado inmensa para que quepa dentro de la ausencia,
demasiado honda, demasiado intensa,…
¡ demasiado…!
A ella no podrían sepultarla debajo de una lápida con letras
porque es todas las letras,
no podrán enterrarla en la tierra porque simiente, germinará de nuevo
para crecer en yerbas, pasto, musgo, árboles, floridas trepadoras, colibríes.
Ella habita palabras, las corona,
las luce con las galas de la Diva del aire.
Ella viste el antojo de jugar con las letras,
reinventando palabras con la magia paterna
- ejercicio y oficio de su voz en los diarios-
de su boca hasta el centro de sus fértiles manos
que fabrican delirios para amores lejanos.
Ud., que la conoce sin que ella se de cuenta,
que sabe como hurgarle los rincones, las penas,
le conoce el sentido de algún amor ajeno
que le viaja en las venas como libro secreto,
cual proclama en sus ojos.
A la vuelta de hoja del libro aquel, espera
sin prisa el nuevo diario,
el que ahora le llega envuelto en su recuerdo,
hay cabriolas de lágrimas,
simulacros de angustia
que sabrá bien guardar en la sonrisa
cual extra de campeones, frente a todas las otras
que lo siguen buscando llorando en las esquinas.
La voy acompañando con todo mi cariño
crecido en los dolores,
de ausencias semejantes,
donde sé que no estorba mi silencio que canta
donde voy a su lado, fantasmas del ocaso,
porque Ud., y yo vivimos, palabra tras palabra
eterna en cada libro donde su voz es flama.












Carmen Pinto P.

domingo, 16 de marzo de 2008

Urgencia


Urgencia


urge
en el surco de la piel
abismo sin frontera
en los labios áridos
rotos de besos
en las manos vacías
de asir el tiempo
en los brazos caídos
de arañar la tierra

urge amor mío / fundirnos
resbalar desde la cima
ser pez o águila
o una simple margarita
deshojada por el viento

urge /sí / urge
andar descalzos
vestidos de sol


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: en medio de todas las urgencias.
Marzo 16 de 2008

domingo, 2 de marzo de 2008

¡Bendición!

(Foto:31/12/07- 90 años cumplidos))
¡Bendición!


Sí, papá, te pido la bendición, como acostumbramos aquí en Venezuela, a pedir a los padres, a los tíos, padrinos, a quien queramos mucho y tengamos como alguien especial, la bendición. Sólo que en este caso, ahora me bendecirás seguro desde otra dimensión, desde un lugar ignoto, y en mi fe, desde donde van las almas después que parten del cuerpo.

Te fuiste mi viejo. Decías siempre que te morirías el día que “a ti te diera la gana de morir” y así fue, porque de otra manera , seguirías con nosotros aquí. Te fuiste y dejaste tantos vacíos, la casa se siente más grande, tu voz que llenaba y tronaba como un eco, ya no se escucha, tu mueble preferido, te espera para que leas la prensa en voz alta, como siempre, y todas las mujeres que aquí viven, diciéndote, “papá, que Migdalia no ha leído aún los periódicos” . “Ajá”, -respondías- y a los quince segundos de nuevo la lectura y el correspondiente comentario a la noticia del día. Asi, día tras día de mi estar en casa, me acostumbré a que siguieras leyéndome, ahora de adulta y tan vieja como tú, lo que de niña, siempre hacías, la prensa diaria.
Te fuiste mi viejo, y dejaste en todos el vacío mayor, ese que no se sabe cómo definir, ni explicar, pero que se siente tan adentro y tan de alma, que pareciera cortara como un fino bisturí. Mi mamá, tan pequeña ahora, tan débil, te espera como si hubieras salido de viaje para Cabimas o Mérida, fueron sesenta y dos años juntos en un matrimonio donde ella era esa sombra luminosa que te seguía, que te tuvo como su pilar y guía. Mi hermana, llora y sonríe con pena, va a tu habitación y te busca en cada detalle, tenías un mundo en ese espacio tan tuyo. Mi sobrina, quien te cuidaba ya como a un niño grande, lo quiere todo y luego no sabe qué hacer con tanto y vuelve sobre sus pasos, acariciando tu ropa. Mi hermano, ha acomodado todo, buscando esos papeles que siempre hay que buscar sin saber cuáles son, encontrándote en cada rincón donde dejabas tu historia.

Y yo, yo no sé ni cómo siento, sólo sé que en este momento escribo con los ojos llenos de llanto…

Como a cada rato, en los últimos tiempos repetías este fragmento, como yo tantas veces, te lo repito, bajito, para que no te despiertes, asustado y temeroso:

“Ningún hombre es, en sí, equiparable a una isla; todo hombre es, en sí parte de un continente; es una porción de la tierra firme.
Cuando el mar se lleva un terrón, como cuando se deshace un promontorio, Europa se disminuye.
Lo mismo pasa cuando se llevan a uno de mis amigos. –La muerte de todo hombre me disminuye, porque yo soy una parte de la humanidad.
Por eso, no mandes nunca a preguntar Por quién doblan las campanas: ¡ están doblando por ti ¡ "
John Donne


Papá, desde donde estés…¡bendición!
Ovidio Antonio Mansilla Serjal, falleció el 29 de febrero de 2008, a las 12:00meridiem.
Migdalia B. Mansilla Rojas, su hija, murió un mucho ese día con él.